Tras más de tres meses perdido en el mar, pescador peruano fue encontrado con vida en Ecuador: «Un milagro me salvó”

[Tras más de tres meses perdido en el mar, pescador peruano fue encontrado con vida en Ecuador: «Un milagro me salvó”. Foto: Composición RS/Infobae]

El pescador contó cómo sobrevivió sin agua ni comida, aferrándose a la esperanza en medio del miedo constante de no ser encontrado y morir sin volver a ver a su familia.

Desde la costa de Nazca hasta las aguas ecuatorianas, la historia de Máximo Napa Castro es un testimonio de resistencia y fe. Perdido durante 95 días en altamar, el pescador, apodado “Gatón”, logró ser rescatado en estado crítico.

Máximo Napa Castro, un pescador oriundo de Nazca, Ica, partió en su bote artesanal “Gatón 2” con la intención de realizar una jornada de pesca habitual. Sin embargo, lo que comenzó como una salida rutinaria se transformó en una pesadilla que pondría a prueba su voluntad y resistencia. La última señal de su embarcación se registró a 40 millas de la Isla Santa Rosa, dejando a su familia sumida en la incertidumbre y dando inicio a una búsqueda desesperada que duraría más de tres meses.

Durante 95 largos días, Napa Castro enfrentó condiciones extremas en altamar. La ausencia de agua potable y la escasez de alimentos lo llevaron a aprovechar cada gota de lluvia y a recurrir a la improvisación, cocinando arroz en su pequeño bote usando leña. “Agradezco a Dios. Me encontró una tripulación hermosa, sensacional. Parecían mi familia. Llegué sin poder caminar. He sobrevivido gracias a la lluvia y he estado cocinando en leña casi un mes en mi bote. Me hacía mi arrocito… Hace 15 días no llovía, 15 días que no tomaba agua ni comía… Estoy tomando suero, comiendo despacio”, relató con la voz quebrada entre sollozos, describiendo cómo la sed y el hambre amenazaban con doblegarlo. La exposición constante al sol también le causó una severa insolación, dificultando aún más su ya precaria situación.

A pesar del incesante sufrimiento físico y el agobiante aislamiento, el pescador se aferró a su fe y al recuerdo de su familia. “Pensaba en mi madre, en mis hijos… Solo Dios pudo hacerlo. Nunca dejen de creer en Dios. Me ha dado una segunda oportunidad”, confesó entre lágrimas cuando finalmente fue rescatado por una embarcación ecuatoriana. Esa emotiva videollamada en la que pudo ver a su madre y a otros familiares marcó un instante de alivio tras la angustia de tantos días perdido en el mar.

Sin embargo, la historia de Máximo va más allá de un milagro personal. Su odisea expone las debilidades en la red de seguridad y apoyo para los pescadores artesanales, un sector que enfrenta riesgos diarios sin contar con suficientes medidas de protección. La falta de asistencia oportuna por parte de las autoridades locales, especialmente del municipio distrital de San Andrés, ha generado críticas y reclamos por parte de su familia y de la comunidad pesquera. “No venimos por plata, les decíamos. Queremos ayuda para que lo busquen, pedíamos. Así nos han tenido”, aseguran sus allegados, enfatizando que la burocracia y la desatención podrían costar más vidas en el futuro.

La solidaridad no se hizo esperar, ya que otros pescadores y miembros de la comunidad se unieron a la búsqueda, difundiendo información y compartiendo recursos.

Hoy, tras su rescate, Máximo Napa Castro es un vivo recordatorio de la tenacidad humana y del imperativo de proteger a quienes se enfrentan a los peligros del mar, mientras su historia sigue resonando en cada rincón de la comunidad pesquera peruana.

RADIO SENTIMIENTO

Redactado por Nicole Córdova

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