[Donal Trump ordena la reapertura de la prisión Alcatraz. Foto: Infobae]
Luego de 60 años, la prisión Alcatraz podría ser reabierta por orden de Donald Trump. «Durante demasiado tiempo, Estados Unidos ha estado plagado de delincuentes violentos, despiadados y reincidentes”, afirmó el mandatario en un mensaje en su cuenta de Truth Social.
El expresidente Donald Trump ha ordenado la reapertura de la histórica prisión de Alcatraz, cerrada desde 1963, con el objetivo de enviar allí a los delincuentes “más despiadados y violentos” de Estados Unidos. La decisión del presidente representa uno de los movimientos más polémicos y simbólicos de su nueva agenda de “ley y orden”.
Según diversos medios, Trump considera que el país necesita una respuesta más firme ante el crimen y que Alcatraz, conocida como “La Roca” con su aislamiento en medio de la bahía de San Francisco, representa una opción ejemplar para infundir miedo en quienes cometan delitos graves. El presidente argumentó que el sistema penitenciario actual está “blando” y que se requiere una prisión de alta seguridad “sin comodidades” para quienes “no merecen segundas oportunidades”.
Por palabras propias de Trump, la reapertura de la prisión Alcatraz sería volver a los tiempos antiguos cuando el país era más centrado y “serio” en su enfoque hacia la justicia y el orden público. Además, indicó que la iniciativa no solo tiene el propósito de encarcelar a los delincuentes más violentos, sino también a aquellos que ingresaron ilegalmente al país y que contribuyen al caos y violencia en las calles.
El plan contempla una restauración completa de las instalaciones originales, así como la incorporación de nueva infraestructura para albergar hasta 800 reclusos. Trump ha instruido al Departamento de Justicia, al FBI y a la Oficina Federal de Prisiones para coordinar el proyecto, que se financiaría parcialmente con fondos federales y, según algunas fuentes, con inversión privada.
La medida ha causado gran controversia. Mientras sus seguidores aplauden la decisión como un gesto de fuerza y determinación, sus detractores la ven como una estrategia populista y simbólica sin base práctica. Expertos en derechos humanos y exfuncionarios del sistema penitenciario han advertido sobre los altos costos de rehabilitar Alcatraz —estimados en cientos de millones de dólares— y sobre las posibles violaciones a tratados internacionales si se utilizara como centro de detención arbitraria.
La prisión operó como una penitenciaría federal entre 1934 y 1962. Durante ese plazo, el lugar albegó algunos de los mayores criminales de la época, como Al Capone y George “Machine Gun” Kelly. Su ubicación en una isla rocosa y rodeada por las frías aguas de la bahía de San Francisco la convirtió en un lugar casi imposible de escapar. Desde su cierre hace más de seis décadas, Alcatraz ha funcionado como una atracción turística administrada por el Servicio de Parques Nacionales. La transformación de este sitio en prisión nuevamente requeriría modificar leyes federales y superar restricciones ambientales, lo que podría demorar o incluso frenar la implementación del plan.
Esta medida se suma a las propuestas de ideas que Donald Trump ha estado promoviendo, como: en años anteriores sugirió usar la prisión de Guantánamo para detener a inmigrantes ilegales. Ahora, con miras a fortalecer su imagen frente a las elecciones, parece estar utilizando símbolos históricos como parte de su estrategia política.
«La reapertura de Alcatraz será un símbolo de la ley, el orden y la justicia. ¡Haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande!», sentenció el mandatario
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Redactado por Jennifer Palomino

