El legado de Ozzy Osbourne en Lima: así fue la noche épica en la que el Príncipe de las Tinieblas cautivó a sus fanáticos con un gran concierto

[Su concierto en 2011 formó un rito para los fans del heavy metal. Fuente: Andina/Composición RS] 

El cantante del heavy metal solo hizo una gira por el Perú, pero con eso bastó para que quedara recordada por todos sus fanáticos.

El concierto fue el 12 de abril de 2011, en el Estadio Monumental, transformando el lugar deportivo en un ambiente que se respira heavy metal. Ozzy Osbourne, conocido como Príncipe de las Tinieblas, pisó por primera vez suelo peruano por su gira mundial Scream Tour.

Su carrera ha sido marcada por el desorden, la genialidad y una energía indomable; ofrecía su único concierto en Lima. La noche se quedó grabada como una de las más intensas y emotivas de la historia del rock en Perú.

Muchos fanáticos de todas las edades fueron desde temprano. Los polos negros, vinilos clásicos y las banderas con logos de Black Sabbath eran parte del look. El ambiente no era solo de expectativa, sino de culto.

Para muchos, ver al Príncipe de las Tinieblas en una presentación en vivo era un sueño durante décadas y cuando, finalmente, las luces se apagaron y sonó la obertura de Carmina Burana, el grito colectivo fue como una descarga eléctrica que atravesó la ciudad.

Así es como el escenario estaba listo: Ozzy apareció entre humo y sombras, vestido de negro y con una cruz al cuello. Lo que acompañaba a músicos de primer nivel que sabían seguirle el paso sin opacarlo.

Desde ese instante, la unión de los fánaticos entre el artista fue muy buena; no hubo tregua ni respiro. 

Su concierto

El comienzo de su presentación “Back at the Moon” fue suficiente para emocionar al público. Las personas con buena actitud desde el primer riff respondieron con puños en alto y gargantas encendidas.

Luego llegó “Let Me Hear Scream”, tema reciente en ese momento, donde demostró OAzzy aún tiene fuego en el cuerpo. El clásico “Mr. Cowlet” con su introducción de teclado casi ceremonial transportó a todos a los inicios de su carrera como solista, mientras “I don’t Know” se mantuvo presente en el aire.

Ozzy Osbourne dominaba el escenario con movimientos cortos pero firmes, incitaba al público con gritos, saltos y gestos teatrales. A cada pausa entre canciones, lanzaba agua o espuma desde un cañón improvisado, desatando aún más la locura de los fanáticos.

No importaban los años ni las cirugías, sino su presencia, que seguía manteniéndose magnética y sobrenatural. Uno de los momentos más aclamados de la noche fue cuando el guitarrista Gus G. interpretó una versión instrumental de «El Cóndor Pasa». Fue un guiño inesperado, pero con muchos sentimientos que se mantuvieron orgullosos de esta música.

En respuesta, el cantante tomó la bandera del Perú del público y se la colgó al cuello como un estandarte; el aplauso no paró durante varios minutos. El concierto continuó con canciones de todas las etapas de la carrera, como Suicide Solution, Fairies Wear Boots, I don’t want to change the world, Shot in the dark y  la menos emotiva Mama, I’m coming home, que provocó tristeza y abrazo entre los presentes.

Para finalizar la presentación en vivo tocaron Iron Man, Crazy Train, War igs y la más importante, Paranoid, que cerró el espectáculo con un estallido unánime de emoción.

 

RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Lucia Soria

 

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