La obsesión por el detalle en la película «Sueños de libertad» le costó a Morgan Freeman una dura lesión.

Detrás de la magistral actuación de Morgan Freeman se esconde un sacrificio físico: la extenuante filmación de una sola escena para “Sueños de libertad” lo llevó a un colapso. [Foto: Composición RS]

 

Un ícono de la actuación, Morgan Freeman, habría enfrentado uno de los momentos más desafiantes de su carrera durante el rodaje del clásico “Sueños de libertad”. Una escena aparentemente sencilla se convirtió en una maratón de nueve horas que, según reportes, terminó con el aclamado actor en una sala de emergencias.

Corría el año 1994, y la industria del cine estaba a punto de presenciar la creación de una de las películas más aclamadas de la historia. Sueños de libertad (título original: The Shawshank Redemption), dirigida por Frank Darabont y protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman, se convertiría en un referente del cine de drama. Sin embargo, detrás de la magistral interpretación de Freeman, se esconde una anécdota que ilustra la dedicación extrema y los sacrificios físicos que a veces requiere el arte.

La escena en cuestión, que en la película dura apenas un par de minutos, era un monólogo clave de su personaje, Ellis «Red» Redding. En ella, Red se presenta por primera vez ante la junta de libertad condicional de la prisión, buscando su salida tras décadas de encierro. La toma, que requería una perfecta continuidad emocional y de diálogo, se filmó con el rigor que Darabont y su equipo consideraban indispensable para lograr la excelencia. Lo que nadie esperaba era que esa búsqueda de perfección se prolongaría por horas.

Según relatos extraoficiales y anécdotas compartidas a lo largo de los años por el propio director y miembros del equipo, el proceso de filmación de esa escena fue una prueba de resistencia. Darabont, conocido por su meticulosidad, insistió en repetir la toma una y otra vez. El objetivo no era solo que Freeman entregara una actuación impecable, sino también que la luz, la posición de la cámara y el ritmo de la narrativa se alinearan de manera precisa. Lo que se planificó como una sesión de rodaje regular se extendió a un maratón de casi media jornada, con Freeman repitiendo su monólogo una y otra vez.

El actor, conocido por su profesionalismo, se mantuvo inquebrantable, pero el desgaste físico comenzó a afectar. Nueve horas de repetir la misma acción, con la carga emocional y la tensión física de mantener una postura fija y la concentración en el diálogo, llevaron a su cuerpo al límite. La escena mostraba a Red en un escritorio, con sus manos apoyadas sobre él, una postura que, tras horas, se volvió insoportable.

Finalmente, el dolor se hizo insostenible. El agotamiento físico y la tensión muscular acumulada, especialmente en sus manos, forzaron la detención del rodaje. Freeman fue trasladado a un centro médico, donde se le diagnosticó una inflamación severa por el esfuerzo. Aunque la lesión no fue grave, sí fue lo suficientemente dolorosa como para requerir atención inmediata y un breve período de recuperación. La noticia, aunque se manejó con discreción en su momento, se filtró con el tiempo, convirtiéndose en una de las anécdotas más fascinantes y a la vez preocupantes del detrás de escena de la película.

Esta historia, aunque no tan conocida como otros incidentes en Hollywood, se ha convertido en una leyenda entre los cinéfilos y un recordatorio del compromiso que algunos actores llevan al extremo. La escena, una vez editada, se considera uno de los puntos más altos de la película, y la actuación de Freeman en ella es magistral. El monólogo, con su mezcla de cansancio, resignación y una señal de esperanza, se ha convertido en un momento icónico de la historia del cine. Sin embargo, para Morgan Freeman, fue el costo de una toma perfecta, un sacrificio físico que pasó a la historia junto con la película. Un recordatorio de que, a veces, la búsqueda de la perfección en el arte puede tener consecuencias inesperadas.

 

RADIO SENTIMIENTO
Redactado por: Adriana Cordova Castro

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