[La crisis en el abastecimiento y el incremento del precio del gas doméstico vuelve a afectar a las ollas comunes del país. Fuente: Gemini.]
Las ollas comunes operan mediante la colaboración vecinal y las contribuciones voluntarias de utensilios, alimentos y trabajo comunitario. No obstante, el gas doméstico es un recurso esencial para preparar grandes porciones de alimentos en un corto período de tiempo.
Los líderes de estos lugares indican que antes podían comprar un balón de gas a un precio más asequible, lo que les permitía mantener la elaboración diaria de menús. En la actualidad, el aumento de los costos exige recurrir a más recursos financieros para proporcionar el mismo servicio, lo que ejerce una presión adicional sobre los presupuestos, que ya son escasos.
La situación se vuelve aún más compleja en distritos donde las ollas comunes atienden a un número elevado de beneficiarios. En algunos casos, estas organizaciones preparan entre 80 y 150 raciones por día, lo que implica un consumo constante de combustible.
Cuando el gas escasea o su precio aumenta, la continuidad de estas actividades se ve comprometida. En respuesta, algunas ollas comunes han optado por reducir la frecuencia de atención o simplificar los menús, priorizando alimentos que requieran menos tiempo de cocción.
Crisis para las familias
El impacto de la crisis del gas no se limita a las organizaciones comunitarias. Miles de familias que dependen de las ollas comunes también se ven afectadas por la posible reducción de raciones.
En muchos barrios, estas iniciativas funcionan como un sistema de apoyo alimentario que complementa los ingresos familiares. Para hogares con recursos limitados, acceder a una comida diaria en una olla común representa una ayuda fundamental para equilibrar sus gastos.
Las dirigentes comunitarias advierten que cualquier interrupción en el funcionamiento de estas organizaciones podría incrementar la inseguridad alimentaria en sectores vulnerables. Por ello, consideran urgente encontrar soluciones que permitan garantizar la continuidad del servicio.
Soluciones planteadas
Ante este escenario, representantes de diversas ollas comunes anunciaron que solicitarán una reunión con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). El objetivo es plantear alternativas que permitan mitigar el impacto del alza del gas y asegurar el funcionamiento de estos espacios comunitarios.
Entre las propuestas que se evalúan se encuentran mecanismos de apoyo directo, subsidios o programas que faciliten el acceso al combustible para las organizaciones que brindan asistencia alimentaria.
Las dirigentes señalan que el respaldo institucional es clave para enfrentar este tipo de situaciones, ya que muchas ollas comunes operan con recursos limitados y dependen principalmente de donaciones y trabajo voluntario.
Mientras continúan las gestiones para encontrar soluciones, las organizaciones comunitarias mantienen su labor diaria en medio de un escenario incierto. Las dirigentes esperan que las autoridades puedan implementar medidas que alivien la situación y permitan mantener la atención a las familias que dependen de estos espacios.
La crisis del gas vuelve a evidenciar los desafíos que enfrentan las comunidades para sostener iniciativas solidarias en contextos de dificultades económicas. En muchos barrios, las ollas comunes representan más que un comedor: son un símbolo de organización, apoyo mutuo y resistencia frente a la adversidad.
Garantizar su funcionamiento, señalan sus dirigentes, no solo significa asegurar la preparación de alimentos, sino también preservar una red de solidaridad que ha demostrado ser fundamental en momentos de crisis.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Maria Pahuacho

