[Las comunidades andinas emplearon la totora debido a su abundancia, resistencia y adaptabilidad. Foto: ANDINA]
El proyecto “Andamio vivo”, representará el pabellón peruano en la Bienal de Venecia 2025, rescata la construcción con totora, destacando su valor cultural y su potencial como material sostenible.
Desde épocas prehispánicos, la totora ha representado un recurso esencial para las comunidades que poblaron las áreas costeras y lacustres de Sudamérica. Su empleo para la edificación, la navegación y la vida cotidiana se prolonga por miles de años.
En el Perú ancestral, las civilizaciones Mochica y Chimú crearon una estrecha relación con esta planta, empleándola como material fundamental para la producción de embarcaciones y hogares.
La totora como recurso ancestral
Las comunidades andinas emplearon la totora no solo debido a su abundancia en humedales y lagunas, además por su resistencia y adaptabilidad.
Las islas flotantes de los Uros en el lago Titicaca evidencian su preservación, de la misma manera que las embarcaciones diseñadas por las comunidades costeras con esta fibra de origen vegetal para controlar el océano.
Esta costumbre de edificar con materiales naturales ha superado generaciones y sigue presente en varias zonas del país.
Viaje en una balsa de totora
La iniciativa estará bajo la dirección de los arquitectos Alex Hudtwalcker, Sebastián Cillóniz y Gianfranco Morales, en colaboración con el historiador José Ignacio Beteta, y recuerda la historia de 1988 sobre una balsa de totora que emprendió un viaje por el océano Pacífico con la intención de llegar a Sudamérica y la Polinesia.
El trayecto comenzó en la costa peruana, al sur de Lima, y viajó por 54 días. Esta nave no solo evidenció la factibilidad de los métodos de edificación ancestrales, sino también la habilidad de estas construcciones para soportar las condiciones del mar. La balsa, fabricada con totora, madera y cuerdas de cáñamo, fue edificada por artesanos aymaras, que heredaron técnicas de una generación a otra.
Métodos ancestrales en la construcción
Para su construcción, participaron ocho artesanos aymaras que construyeron una balsa de 20 metros y 10 toneladas, utilizando un andamio de madera que inspiró el nombre de la exposición.
En la Bienal de Venecia, el pabellón peruano recrea la edificación de una balsa de totora de 1988, resaltando el trabajo de ocho artesanos aymaras. La estructura, situada en el Arsenale, pone de relieve la utilización de estructuras auxiliares tanto en la región andina como en Venecia.
Conforme al tema del evento, ‘‘Inteligencia. Natural. Artificial. Colectiva’’ por Carlo Ratti, la exhibición resalta la manera en que la inteligencia colectiva ha facilitado la conservación de estas técnicas milenarias.
El potencial de la totora
El objetivo de la exposición no es solo resaltar la importancia cultural de la totora, sino también su capacidad como elemento de construcción sustentable. De acuerdo con la revista especializada, ArchDaily, ‘‘en ciertas situaciones, los sistemas de edificación con tierra pueden sobrepasar la resistencia del hormigón actual’’. Esta declaración adquiere particular importancia en un escenario donde la arquitectura global persigue soluciones más sustentables y ajustadas a las circunstancias climáticas hoy en día.
En otras actividades de la Bienal, tales como los pabellones de Francia y Dinamarca, se investigan materiales reutilizados y métodos tradicionales de edificación como un componente del debate sobre el desarrollo de la arquitectura. En este contexto, el Pabellón Peruano se incorpora al debate con una propuesta que revaloriza los saberes ancestrales y su aplicación actualmente.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Angelica Cordova

