[Reunión de Donald Trump y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la cumbre de la OTAN. Foto: Andina]
La obstinación rusa y la diplomacia ucraniana han contribuido al aparente cambio de actitud del mandatario estadounidense con respecto a Moscú
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que su país enviará «armas de primera línea» a Ucrania a través de los países de la OTAN, al mismo tiempo que amenazó a Rusia con severos aranceles si no se llega a un acuerdo para poner fin a la guerra en un plazo de 50 días.
Las declaraciones de Trump distan mucho de ser el anuncio más importante que el presidente podría haber hecho. Dio a conocer un ambicioso plan militar y económico para presionar a Puin y reforzar el apoyo a Ucrania en medio del conflicto. Durante la conferencia desde la Casa Blanca, Trump anunció el envío de sistemas de defensa aérea Patriot a Ucrania y lanzó un ultimátum de 50 días al presidente ruso, Vladímir Putin, para alcanzar un acuerdo de paz.
Los misiles interceptores Patriot, que se necesitan con urgencia, y las baterías que los disparan, son los únicos que pueden detener los bombardeos nocturnos de los misiles basílicos rusos. Ucrania carecía de estas y otras armas estadounidenses sofisticadas que podrían no haber sido mencionadas por su nombre y que podrían estar incluidas en el acuerdo. Este es un alivio vital a corto plazo.
Trump incluso sugirió que había 17 disponibles de “sobra” en un país de la OTAN. De acuerdo al plan, los misiles Patriot serán suministrados por Estados Unidos pero financiados por países europeos, entre ellos Alemania, Finlandia, Noruega y Países Bajos. Trump aseguró que esta estrategia permite “apoyar a Ucrania sin costo para los contribuyentes estadounidenses”.
En respuesta, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, dijo en X que habló con Trump después de su reunión con Rutte y le agradeció su «voluntad de apoyar a Ucrania y seguir trabajando juntos para detener los asesinatos y establecer una paz duradera y justa». «Discutimos con el presidente los medios y las soluciones necesarias para brindar una mejor protección a la población contra los ataques rusos y fortalecer nuestras posiciones. Estamos dispuestos a trabajar de la manera más productiva posible para lograr la paz», afirmó.
Además del apoyo militar, Trump advirtió que, si Rusia no inicia negociaciones de paz en el plazo fijado, impondrá aranceles “secundarios” del 100 % no solo a Moscú, sino también a países y empresas que mantengan relaciones comerciales con Rusia, como China, India o Turquía. La amenaza busca bloquear indirectamente el acceso de Rusia al comercio global.
Cincuenta días le dan a Vladimir Putin hasta septiembre para que Trump cambie de opinión, o para que la rumoreada ofensiva de verano del presidente ruso altere la realidad del campo de batalla hasta el punto de que Putin esté dispuesto a buscar una congelación del conflicto.
Aunque los detalles sobre los aranceles y el acuerdo de armas de la OTAN fueron escasos, el lunes fue la primera vez que Trump prometió nuevo equipamiento militar para Ucrania desde que regresó a la Casa Blanca.
A pesar de que la diplomacia rusa, con su naturaleza sintética y performativa, combinada con exigencias cínicas y maximalistas, ha demostrado su poder, Trump aún no ha renunciado a convencer al Kremlin para que detenga voluntariamente su guerra existencial preferida.

