[Con este, serían dos atentados en menos de 24 horas que afrontaría la ciudad. Foto: Andina/composición RS]
La ciudad de Trujillo volvió a vivir una noche marcada por la violencia y el miedo luego de que un artefacto explotara en la urbanización Las Quintanas, muy cerca de una comisaría. La detonación ocurrió en la cuadra 3 de la calle Ciro Alegría y el estruendo despertó la alarma de vecinos y transeúntes que se encontraban en la zona.
Este hecho se produjo apenas horas después de otra explosión registrada en el distrito de El Porvenir, en los alrededores de la base de la DINOES, lo que muestra que los grupos delictivos actúan con facilidad y sin temor, incluso cerca de instalaciones policiales. En menos de un día, Trujillo ya suma dos atentados contra espacios relacionados con la seguridad, lo que agrava aún más la preocupación de sus habitantes.
Aunque todavía no hay un reporte oficial de heridos, testigos señalan que varias personas resultaron afectadas. Al lugar llegaron ambulancias y personal de emergencias para atender a las víctimas y trasladarlas a centros de salud. La población, en tanto, quedó con una sensación de total vulnerabilidad: ni siquiera cerca de las dependencias policiales se sienten seguros.
En los últimos meses, la capital de La Libertad se ha convertido en escenario constante de ataques violentos. Extorsiones, homicidios y el uso de explosivos forman parte de una rutina criminal que ya no se limita a barrios alejados, sino que ha alcanzado colegios, mercados y zonas transitadas. Los vecinos, cansados y asustados, han empezado a referirse a su ciudad con el duro calificativo de “capital de la eterna balacera”, pues la delincuencia parece marcar cada jornada de sus vidas.
El atentado en Las Quintanas refleja con claridad la crisis de inseguridad que enfrenta Trujillo. Los delincuentes no solo ponen en peligro a inocentes, también buscan enviar un mensaje de poder, demostrando que son capaces de actuar en cualquier lugar y a cualquier hora. El hecho de atacar instalaciones cercanas a la Policía no es casual: es una señal de desafío a las autoridades y un intento de sembrar miedo en la población.
La ciudadanía exige respuestas inmediatas. Cada nuevo estallido incrementa la percepción de que no hay un control real sobre la delincuencia. Expertos coinciden en que ya no basta con operativos puntuales, sino que se necesita un plan integral de seguridad que enfrente a estas bandas organizadas y recupere la confianza de la gente.
El desafío es grande. Los ataques con explosivos son una modalidad especialmente peligrosa, porque no solo pueden causar víctimas mortales, sino también generan un fuerte impacto psicológico en toda la comunidad. La población ya no se siente a salvo ni siquiera dentro de sus propias casas, sabiendo que la violencia se extiende a espacios comunes de la ciudad.
Trujillo, golpeada por esta ola delictiva, se ha convertido en un punto crítico que demanda la atención de todo el país. Controlar la expansión del crimen organizado ya no es solo un tema local, sino una prioridad nacional que requiere la acción conjunta de la Policía, el Ministerio del Interior y las autoridades regionales. Mientras tanto, la población sigue atrapada en un clima de incertidumbre, temiendo que la próxima explosión ocurra aún más cerca de ellos.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por: Mahella Gonzales

