El regreso de Bárbara Mori a Lima con el estreno de la película Mistura marcó un hito en su carrera artística. La actriz uruguaya-mexicana interpreta a Norma, una mujer limeña de clase alta que enfrenta los códigos sociales que aún limitan el desarrollo femenino. Este personaje representa uno de los papeles más transformadores de su trayectoria de más de 27 años. Mori destacó que Norma le permitió reflexionar sobre los mandatos sociales impuestos a las mujeres y la necesidad de romper con ellos para liberar su verdadero potencial.
La actriz explicó que elegir historias con mensajes profundos es una responsabilidad artística, especialmente frente a las nuevas generaciones. Para ella, el arte escénico no solo entretiene, sino que puede transformar personal y colectivamente. Por eso, selecciona proyectos que conecten con sus valores y que transmitan mensajes relevantes, más allá del entretenimiento ligero. Mistura, con su mezcla de drama, gastronomía y reflexión social, encajó perfectamente en esa visión.
Uno de los momentos más comentados del estreno fue el reencuentro en pantalla con Christian Meier, actor y amigo muy querido por el público peruano. Mori expresó gran afecto por Meier y contó que ambos disfrutaron trabajar juntos nuevamente, esta vez también como coproductores. Además, resaltó la participación de Stefano Meier, hijo de Christian, a quien conoció desde niño, y elogió su talento y calidez humana. Asimismo, destacó la actuación de Pudy Ballumbrosio, músico que debutó como actor, valorando su autenticidad y generosidad artística. Estas experiencias le dejaron vínculos personales entrañables y recuerdos memorables.
Uno de los mayores desafíos para Mori fue dominar el acento limeño neutro de Norma, un reto que asumió con dedicación. Contó que el acento peruano es complejo por su sutileza, y que recibió apoyo del actor Óscar Beltrán para lograr una interpretación convincente. El resultado fue bien recibido por el público, que consideró creíble su caracterización de una mujer limeña.
En la entrevista, Mori también reflexionó sobre el impacto de su papel icónico en la telenovela Rubí, que hace más de dos décadas la lanzó a la fama internacional. En ese entonces, interpretó a una mujer ambiciosa y sin límites, y aunque al principio la juzgaba por su falta de valores, con los años entendió que muchas mujeres la veían como un símbolo de fuerza, independencia y lucha por los sueños. Este personaje le trajo éxito mundial, pero también aprendizajes personales profundos: le permitió redefinir su autoestima, alejándose de la superficialidad y llevándola hacia una valoración más auténtica de sí misma.
Finalmente, Mori mantiene una visión crítica sobre la industria audiovisual y el rol de la mujer. Aunque reconoce avances en la visibilización femenina, considera que muchos cambios siguen siendo superficiales y no transforman las estructuras desiguales de fondo. Para ella, el verdadero progreso vendrá cuando se abandone la competencia entre géneros y se impulse una colaboración genuina.
En síntesis, Mistura representa para Bárbara Mori un punto de madurez artística y personal: un proyecto que le permitió explorar nuevos retos, reconectar con afectos, reafirmar su compromiso con historias significativas y reflexionar sobre su legado como actriz y mujer en la industria.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Bethzabel Chavez

