El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima y primado del Perú, informó que se encuentra estable tras haber sufrido una descompensación durante su participación en la Cumbre Amazónica del Agua en Iquitos. El incidente ocurrió en la mañana del martes, y según explicó posteriormente, se debió a una baja de presión arterial causada por la combinación de bebidas locales con una medicación que tomó la noche anterior. Esto le provocó mareos, por lo que fue trasladado de inmediato a una clínica local, donde fue atendido y estabilizado.
Juan José Dioses, director de Comunicaciones del Arzobispado de Lima, confirmó que la atención médica fue rápida y efectiva, permitiendo que el purpurado se recupere sin complicaciones. En una meditación nocturna por el Mes Morado, Castillo explicó con serenidad lo ocurrido y aseguró que no existen problemas de salud graves. “Gracias a Dios todo ha salido muy bien. Me han hecho análisis y no hay ningún problema, solo fue una situación temporal por la baja de presión”, declaró, restando dramatismo al episodio.
Durante su intervención, el cardenal también destacó la importancia de la Cumbre Amazónica del Agua, que reunió entre 400 y 500 representantes de distintos países, comunidades, organizaciones eclesiales, académicas y ambientales. El evento fue organizado por la Vicaría del Agua del Vicariato Apostólico de Iquitos, con el propósito de promover el diálogo sobre la crisis hídrica en la Amazonía y buscar soluciones conjuntas. Entre los asistentes estuvo también el cardenal Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). La cumbre concluirá el viernes con una declaración conjunta que recogerá propuestas para enfrentar los problemas de acceso y gestión del agua en la región amazónica.
Además de referirse a su estado de salud y a la relevancia del encuentro ambiental, Castillo también abordó un tema político de actualidad. La semana pasada, durante una homilía en la catedral de Lima, exhortó a la ciudadanía a no basar sus decisiones electorales únicamente en la religión, de cara a las elecciones generales de 2026. Recordó que la Iglesia Católica no respalda a ningún candidato en particular y que su rol es orientar en valores y principios, no en nombres específicos.
“El papel de la Iglesia no es elegir candidatos, sino ayudar a formar la conciencia de las personas para que tomen decisiones responsables”, afirmó. Señaló que la fe no debe ser utilizada como criterio político exclusivo y rechazó la idea de que un candidato deba ser elegido solo por ser católico. “Si es buena persona, inteligente y tiene un buen programa, vale la pena. Pero la decisión es personal. Por eso somos un país libre”, enfatizó.
También instó a evitar decisiones apresuradas y a ejercer un voto informado basado en la honestidad y capacidad de los postulantes. “De ninguna manera hay un candidato preferido católico por la Iglesia. Ninguno. Todos, si son buenos, deben ser elegidos. Y si son malos, no hay que elegirlos, por más católicos que sean”, precisó.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Bethzabel Chavez

