[Autoridades investigan si el atentado tiene relación con redes de extorsión que amenazan a grupos musicales. Foto: Andina/composición RS]
La Policía y la Fiscalía vienen investigando si el atentado contra la conocida agrupación Agua Marina está relacionado con las amenazas que, hace meses, recibieron de Erick Luis Moreno Hernández, alias “El Monstruo”, recientemente detenido en Paraguay por dirigir una red de extorsión que operaba en Lima Norte.
La noche del 8 de octubre, el Círculo Militar de Chorrillos estaba lleno de música, luces y aplausos. Agua Marina ofrecía un concierto multitudinario cuando, de pronto, el sonido cambió: los instrumentos fueron reemplazados por ráfagas de disparos. El ataque dejó cinco heridos, entre ellos cuatro músicos y un vendedor ambulante, lo que desató una investigación por tentativa de homicidio.
Las primeras pericias confirmaron que los atacantes dispararon desde una motocicleta estacionada detrás del escenario, con la clara intención de alcanzar directamente a los integrantes de la banda. Según la Policía, los casquillos hallados corresponden a armas de 9 milímetros, lo que demuestra que se trató de un atentado planificado.
El general Luis Felipe Monroy, jefe de la Región Policial Lima, señaló que ya se están revisando las cámaras de seguridad cercanas al local para identificar a los responsables. Además, la Fiscalía investiga la posible participación del promotor del evento, pues su testimonio sería clave para entender cómo se produjo el ataque.
En medio de estas pesquisas, vuelve a aparecer el nombre de “El Monstruo”, un personaje conocido en el mundo del crimen organizado. Durante años, lideró una red llamada Los Injertos del Cono Norte, que cobraba “cupos” a comerciantes, empresarios y transportistas, utilizando amenazas y violencia. En un audio difundido hace meses, Moreno advertía que “Lima Norte lo manejo yo” y exigía que Agua Marina se comunicara con él antes de presentarse en esa zona.
Su tono de dominio y control dejó en claro cómo imponía su poder. Aunque decía buscar “trabajar en paz”, sus palabras siempre venían acompañadas de amenazas veladas para quienes se negaban a obedecer.
No era la primera vez que la agrupación sufría ataques. En marzo, su fundador denunció que habían sido víctimas de extorsiones, explosivos colocados cerca de sus conciertos y disparos contra uno de sus buses. También pidió protección al Estado, pero las respuestas fueron limitadas. De hecho, el Ministerio del Interior informó que el concierto de Chorrillos no contaba con garantías oficiales ni aviso a la comisaría local, mostrando una grave falta de coordinación.
A inicios de año, el propio líder de Agua Marina participó en la marcha contra la inseguridad en Lima, denunciando públicamente las amenazas recibidas. La balacera en Chorrillos, ahora, parece confirmar que las mismas mafias que afectaron a Armonía 10 también los tenían en la mira.
Recientemente, la casa de uno de los cantantes en Sechura, Piura, fue asaltada. Los delincuentes robaron dinero, joyas y electrodomésticos, reforzando la idea de que existe una persecución sistemática contra los miembros del grupo.
Hoy, los músicos heridos siguen recuperándose en el Hospital Almenara, mientras las autoridades mantienen un cerco policial en la zona del atentado.
El hecho ha encendido las alarmas en todo el gremio artístico peruano, que exige medidas reales contra la extorsión. Julie Freundt, presidenta de Soniem, advirtió que “esto es aún más grave que lo ocurrido con Armonía 10, porque esta vez atacaron a los artistas mientras estaban en el escenario, en su momento más vulnerable”.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por: Mahella Gonzales

