[Fotografía de Donald Trump fuente:EFE/ composición RS ]
Aliados europeos rechazan el pedido de Donald Trump sobre Ormuz y evidencian tensiones dentro de la OTAN.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar la relación con sus aliados al advertir sobre un “muy mal” futuro para la OTAN si estos no respaldan su llamado para asegurar el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.
A dos meses de haber criticado los “deslucidos esfuerzos” de los aliados en Afganistán, Trump insistió en que los países que se benefician del paso marítimo deben asumir un mayor compromiso. “Es lo apropiado que las personas que se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí”, declaró en una entrevista con el Financial Times. “Si no hay respuesta o si es una respuesta negativa, creo que será muy malo para el futuro de la OTAN”.
La presión de Washington coloca a Europa en una posición incómoda. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, los líderes europeos han enfrentado aranceles, críticas públicas y amenazas territoriales, mientras intentan mantener el respaldo estadounidense a Ucrania. Ahora, el gobierno estadounidense parece elevar sus exigencias, pidiendo a sus aliados hacer “lo que sea necesario” para proteger el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Sin embargo, en esta ocasión, los aliados de Estados Unidos han mostrado resistencia al pedido de enviar buques de guerra para escoltar el transporte de petróleo a través del estrecho. La negativa evidencia que existe un límite en el respaldo europeo a Washington y refleja el desgaste provocado por el tono confrontacional de Trump hacia sus socios.
“Esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN. No es la guerra de la OTAN”, afirmó el lunes un portavoz del canciller alemán Friedrich Merz. “La participación no se consideró antes de la guerra y no se está considerando ahora”.
En la misma línea, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, restó importancia a la solicitud estadounidense. “¿Qué espera Trump que hagan en el estrecho de Ormuz un puñado o dos puñados de fragatas europeas que la poderosa Marina de EE.UU. no pueda hacer?”, cuestionó. “Esta no es nuestra guerra; no la hemos comenzado”.
Las declaraciones marcan un contraste con el respaldo más cauteloso que Merz había expresado durante su visita a la Casa Blanca. Sentado junto a Trump en el Despacho Oval el 3 de marzo, el líder alemán señaló que ambos países estaban “en la misma sintonía” respecto a la necesidad de poner fin al “terrible régimen en Teherán”.
La postura europea deja en evidencia las crecientes fisuras dentro de la OTAN y plantea interrogantes sobre la capacidad de Trump para alinear a sus aliados en escenarios de alta tensión. Mientras Washington endurece su discurso, Europa marca distancia, en un equilibrio cada vez más delicado entre mantener la cooperación transatlántica y evitar una mayor implicación en conflictos fuera de su órbita directa, en un contexto global cada vez más incierto y volátil.
Por su parte, Nick Carter, exjefe del Estado Mayor de Defensa del Reino Unido, calificó el enfoque de Trump hacia las alianzas como “un poco irónico”. “La OTAN se creó como una alianza defensiva”, señaló. “No fue diseñada para que uno de los aliados emprenda una guerra por elección y luego obligue a los demás a seguirlo. No estoy seguro de que ese sea el tipo de OTAN al que alguno de nosotros quisiera pertenecer”.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Carlota G. Zerillo García

