[Foto: Composición RS/ANDINA]
Un joven rescatista espontáneo se convirtió en héroe en medio de la tragedia. Testigos narran los momentos previos, el impacto y el esfuerzo por sobrevivir entre los escombros.
El colapso del techo del patio de comidas del Real Plaza Trujillo, ocurrido el viernes 21 de febrero a las 8:51 p.m., ha dejado hasta el momento seis personas fallecidas y 82 heridos, tres de ellos en estado crítico. La tragedia, que sucedió en una de las zonas más concurridas del centro comercial, cambió la vida de decenas de familias y puso en evidencia la fragilidad de la infraestructura en lugares de alto tránsito.
Entre los sobrevivientes se encuentra Rosa Delgado, una enfermera que había acudido al centro comercial para cenar con sus amigas después de su jornada laboral. Desde su cama en el hospital, narró a ‘Cuarto Poder’ el horror que vivió aquella noche. «Estábamos conversando cuando escuchamos un estruendo. Sonó como un temblor fuerte. Levantamos la vista y vimos que el techo comenzaba a caer», recuerda.
El impacto fue devastador. La pesada estructura golpeó su cabeza y tórax, fracturándole la clavícula, mientras que otro fragmento cayó sobre su pierna, ocasionándole la rotura de la tibia. Atrapada entre los escombros y con el agua de las tuberías rotas inundando el suelo, la desesperación la invadió. Sin embargo, decidió arrastrarse con su único brazo sano hasta un área donde pudiera ser vista por los rescatistas.
Fue entonces cuando apareció Joseph Tapullima, un joven de 21 años que, minutos antes, se encontraba viendo una película en el cine del centro comercial junto a su madre. Al escuchar el estruendo y evacuar la sala, se encontró con la escena de devastación y decidió ayudar. “Vi a una mujer moviendo el brazo entre los escombros y fui hacia ella. No la iba a dejar sola”, contó.
Joseph logró sacarla con la ayuda de su madre y los bomberos, pero su labor no terminó ahí. Ayudó a rescatar a varias personas, incluyendo un niño que buscaba desesperadamente a su madre. También improvisó un torniquete para detener la hemorragia de un joven con una profunda herida en el muslo. “Veía gente salir cubierta de sangre. Había un señor con la cabeza abierta. Cuando lo cargamos para sacarlo, mi mano quedó completamente roja”, relató.
Las imágenes del desastre muestran un escenario desolador: mesas y sillas aplastadas, juguetes dispersos y pertenencias personales cubiertas de escombros. Entre ellas, una sandalia solitaria se ha convertido en símbolo de la tragedia. El centro comercial ha prometido asumir la atención de los heridos, pero para los sobrevivientes, el recuerdo de esa noche quedará marcado para siempre.
Mientras las autoridades investigan las causas del colapso y se cuestiona la normativa que permitió la reapertura del local, las historias de quienes vivieron el desastre siguen conmoviendo a la comunidad. La valentía de héroes anónimos como Joseph ha demostrado que, incluso en los peores momentos, la solidaridad prevalece.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Nora Gutierrez

