[‘‘Tinkuy’’ es un término quechua que se traduce como ‘‘encuentro’’. Foto: Andina]
El Carnaval Tinkuy es una representación que une tradición y memoria en una peculiar batalla de naranjas. Cada año, los habitantes reviven su lucha por la identidad con música, danzas y un enfrentamiento simbólico.
En Huánuco, anualmente surge una batalla singular: la «guerra de las naranjas». El Carnaval Tinkuy no es unicamente una celebración llena de color, sino un gesto de recuerdo y perseverancia.
Su procedencia se remonta hacia la Revolución de 1812, momento en el que los habitantes de Tambogán y Utao se rebelaron contra la ocupación española. El Tinkuy, más que una festividad, simboliza la batalla histórica y la identidad cultural de quienes lo forman. Entre melodías, bailes y proyectiles cívicos, Huánuco rememora su pasado con orgullo y entusiasmo.
Origen de la tradición
‘‘Tinkuy’’ es un término quechua que se traduce como ‘‘encuentro’’. Esta celebración tiene lugar en los centros de población de Tambogán y Utao, en el distrito de Churubamba, y representa la unión y la identidad cultural de sus residentes.
En el carnaval, los pobladores son divididos en dos grupos: mujeres y hombres. Las mujeres simbolizan a los patriotas, mientras que los hombres representan a los realistas españoles. La división reproduce el conflicto histórico que ocurrió a finales de la era colonial, cuando los habitantes locales se alzaron en armas contra el yugo español.
Guerra de las naranjas
Uno de los momentos más memorables es la ‘‘guerra de las naranjas’’. Durante la batalla, los participantes emplean las naranjas como proyectiles, ‘‘disparándolas’’ entre ellos en una representación simbólica de los conflictos históricos.
Inicialmente, se utilizaban duraznos para el carnaval; no obstante, a causa de su dureza y capacidad de provocar lesiones, decidieron modificarlos por naranjas, que generan menos peligro.
Sobre la festividad
El Carnaval Tinkuy se prolonga durante varios días, comenzando con la noche anterior del domingo de carnaval, continuando con la víspera del lunes y finalizando el martes, día principal de las celebraciones. En estos días, se realizan varias actividades que implican a la comunidad en su totalidad.
El martes por la mañana, la tesorera mayor y su equipo llevan a cabo el «shuntanakuy de las varas», recorriendo las viviendas de las autoridades locales y recogiendo las ‘‘wallqapas’’, frutas ensartadas que son empleadas como herramienta en el combate.
En la tarde, tras el cuarto toque de campanas, ambas partes se reúnen en la plaza principal y, cuando las campanas repican con mayor fuerza, comienza la ‘‘guerra de las naranjas’’. Esta batalla se realiza alrededor de una hora, periodo en el que las naranjas se desplazan de un lado a otro, impactando en los participantes.
Al concluir la batalla, se lleva a cabo una negociación simbólica con el fin de liberar a los ‘‘prisioneros’’, replicando las tácticas diplomáticas que se utilizan tras los conflictos.
Patrimonio Cultural de la Nación
Se ha reconocido oficialmente la relevancia cultural e histórica del Carnaval Tinkuy. En 2015, el Ministerio de Cultura de Perú reconoció esta celebración como Patrimonio Cultural de la Nación, destacando su importancia como expresión viva de la memoria histórica y la identidad de las comunidades de Tambogán y Utao.
Participación y turismo
El Carnaval Tinkuy ha superado los límites locales y se ha transformado en un punto de interés turístico captando la atención de turistas tanto nacionales como internacionales. Los visitantes que llegan a Tambogán y Utao en estas fechas pueden vivir una experiencia inigualable, involucrándose en las festividades y observando una tradición que fusiona historia, cultura y celebración.
RADIO SENTIMIENTO
Redactado por Angelica Cordova

